2015. Wilco en concierto
Me gusta cuando leo que un multitudinario festival indie gratuito organizado por San Miguel -absurda la competición entre las dos principales marcas cerveceras catalanas por ver quien organiza/patrocina más festivales gafapasta-, con Manic Street Preachers como cabezas de cartel y una previsión de asistencia de 12.000 personas, se convierte en un enorme fiasco con apenas 2.000 curiosos. Algunos echarán la culpa a la lluvia, que si disuadió a los fans de subir a Montjuïc. Bullshit. Si Mötorhead -quienes deben tener un caché bastante inferior que Manic Street Preachers- llegan a encabezar un festival gratuito de RN'R en la ciudad, ya pueden caer rayos y truenos, que al Palau Sant Jordi se acercan esas 12.000 personas. Y más.
Me gusta cuando veo a la presentadora del Telenoticies Migdia de TV3 anunciar que "la banda con mejor directo del mundo" -¿la regla de oro de un informativo no es la objetividad? ¿y cómo se mide comparativamente la calidad del directo de una banda? ¿la SGAE ha instalado aplausómetros ocultos?- casi había agotado las entradas para el recital que iban a dar la noche siguiente en el Liceu. La formación era Wilco, por supuesto, la niña mimada de los medios catalanes. Y el Liceu tiene una capacidad de 2.292 personas. ¿A "la banda con mejor directo del mundo" le cuesta llenar un recinto de ese tamaño?
Me gusta que el indie empiece a dar signos de ser un gigante con pies de barro y que su público de muestras de saturación. Me encanta.








